(o cómo conducir sin camiseta puede constituir un atentado contra el buen gusto pero no contra el Reglamento General de Circulación)

 

Por Luis Fernández Blasco

Con el verano llegan las injustamente denostadas noticias de relleno, amadas publicaciones  que nos retan a conseguir (fácilmente) unos apolíneos abdominales en menos de quince días o nos iluminan con el ranking de los diez mejores gazpachos de supermercado.  

Pues bien, entre todas estas noticias  y siempre coincidiendo con los primeros días de la operación salida,  todas las publicaciones patrias, desde El País a El Faro de Vigo, nos alertan del peligro de ser sancionados por el uso de chanclas al volante o por conducir sin camiseta, pero… ¿qué hay de cierto en estos artículos?¿De verdad las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado unen sus esfuerzos en estas fechas para evitar que nuestras barrigas cerveceras (tan esforzadamente cultivadas durante todo el año) asomen sensualmente entre el cinturón de seguridad? Como era de esperar, la respuesta es un somero “depende”. Veamos la legislación.

El Reglamento General de Circulación recoge en su art. 18.1   que el conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo de visión y la atención permanente en la conducción; así como cuidar de una posición adecuada y que la mantengan el resto de ocupantes; y la adecuada colocación de los objetos o animales transportados. En el mismo sentido, el artículo 17.1 y el 3.1 del mismo Reglamento establecen que los conductores deberán estar en todo momento en condiciones de controlar sus vehículos, así como que la conducción debe hacerse con la diligencia y precaución necesarias para evitar todo daño, propio o ajeno; y se prohíbe terminantemente conducir de modo negligente o temerario.

Es decir,  es el “mantener su propia libertad de movimientos y estar en todo momento en condiciones de controlar el vehículo” las conductas que servirían como supuesta base legal  para sustentar estas sanciones,  y digo supuestamente porque, a pesar de haber buscado de manera insistente en la excelente base jurídica de este despacho, no he podido encontrar ni una sola referencia o mención a una sanción derivada del mero hecho de llevar chanclas. Por ello me inclino a pensar de ellas lo mismo que sobre las meigas, “non creo nelas, mas habelas, hainas”.

No obstante, y en atención a la infinidad de artículos existentes sobre el tema e incluso a tenor de las propias manifestaciones vertidas tanto por la Dirección General de Tráfico como por la propia Guardia Civil,  este tipo de sanciones estarían sustentadas en que el calzado -bien sean unas chanclas o unas botas de esquiar-  afecte a la libertad del conductor. En estos casos el agente  de la autoridad es quien debe valorar la situación concreta de riesgo, siendo asimismo necesarias la existencia de circunstancias periféricas que acrediten esta falta de control sobre el vehículo. Vamos con unos ejemplos.

Un agente de la Guardia Civil para a un conductor en un control rutinario, observando al hacerlo que este va conduciendo con chanclas. ¿Podría multarlo? 

En este caso concreto entiendo que no, pues no estaría acreditada una falta de libertad de movimientos o de negligencia en la conducción, es decir, no podría sancionarse por el mero hecho de llevar chanclas. Tiene que haber una relación entre el calzado y una conducción deficiente derivada de una falta de libertad de movimiento del mismo.

En un segundo ejemplo, un agente de la Guardia Civil observa un vehículo con una conducción errática, frenadas bruscas.., y, al parar al conductor, observa que esa conducción se deriva del hecho de que está manejando el vehículo con unas chanclas, las cuales al parecer se le salen y dificultan su conducción. 

En este caso concreto sí podríamos entender que el hecho de que el conductor lleve chanclas provoca una falta de libertad de movimientos en éste e imposibilita que conduzca debidamente el vehículo, conducta que sí es sancionable en virtud de los artículos  18.1, 17.1 y 3.1 del Reglamento General de Circulación. 

En resumen, no es el tipo de calzado o la indumentaria lo que fundamenta la sanción sino que esa indumentaria o cazado dificulten la conducción, por lo que si el conductor va sin camiseta o lleva unos tacones de 20 centímetros, raquetas de nieve o unos zancos, y ello no resta su libertad de movimientos ni le afecta en la conducción, en principio tampoco podría ser sancionado.

No obstante, desde aquí les recomendamos encarecidamente que no lo intenten.