Por Elena Curiel

El pasado 5 de junio se celebró la primera convocatoria del año 2021 del comúnmente conocido Examen de Acceso a la Abogacía. Se trata del último paso necesario para la obtención del título profesional de abogado, al que se presentaron un total de 6.417 aspirantes para demostrar sus conocimientos sobre las respectivas normas deontológicas y profesionales necesarias para ejercer la asistencia letrada.

Hasta el año 2015 para poder ejercer la profesión de abogado bastaba con tener la titulación de licenciado o graduado en derecho. Sin embargo, la normativa cambió a raíz de la entrada en vigor del Real Decreto 150/2014, de 7 de marzo, por el que se modifica el Reglamento de la Ley 34/2006, de 30 de octubre sobre el Acceso a las profesiones de Abogado y Procurador de los Tribunales, aprobado por el Real Decreto 775/2011, de 3 de junio. 

A partir de este momento se establece la obligación, tras finalizar la carrera de Derecho y cursar un Máster oficial de Acceso a la Abogacía, de superar una prueba de aptitud específica, cuyo contenido se fija por el Ministerio de Justicia para cada convocatoria. 

El examen consiste en una prueba escrita única para todo el territorio nacional de contenido teórico-práctico con respuestas múltiples. Los futuros abogados deben responder a un total de 75 preguntas tipo test, con cuatro posibles opciones y una única respuesta correcta, divididas en dos bloques: 

  • Un primer bloque de 50 preguntas sobre materias comunes relacionadas con la profesión de abogado (honorarios, organización colegial, derechos y deberes del abogado), así como cuestiones básicas de índole procesal; 
  • El segundo bloque consta de 25 preguntas sobre materias específicas, a elegir entre derecho penal, derecho civil y mercantil, derecho administrativo o derecho laboral.

Ojo: No debemos olvidarnos de responder a las preguntas de reserva, ya que en caso de anulación de alguna pregunta pasarán a tenerse en cuenta.

Normalmente el examen se celebraba de manera presencial y tenía una duración de cuatro horas. No obstante, esto cambió como consecuencia de la situación sanitaria provocada por la Covid-19 de manera que, desde el año 2020, se viene celebrando de manera online por medio de la plataforma digital de la UNED, siendo la duración total del examen de tres horas. El día del examen siempre hay nervios. Es por ello que, con el fin de que los aspirantes se familiaricen con la plataforma, se realiza un simulacro en los días previos. 

A la hora de prepararnos el bloque de materias comunes nuestros mejores aliados van a ser el Estatuto General de la Abogacía y el Código Deontológico, sin olvidarnos de otras leyes clave como son la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita, las leyes sobre las medidas extrajudiciales de resolución de conflictos, o las leyes sobre los órganos jurisdiccionales de España. Sin embargo, lo más útil es practicar con los exámenes de otros años.  Las preguntas son diferentes pero cortadas por el mismo patrón, por lo que repetir los exámenes de cada año nos ayudará a hacernos una idea de cómo será la prueba.

Para poder conseguir el deseado “apto” se tendrán en cuenta dos calificaciones: La nota final del Máster con un valor del 30% y la nota final obtenida en la prueba con un valor del 70%.

El examen siempre ha tenido fama de no ser excesivamente difícil pero, año tras año, se ha ido complicando. Por ello, cuanto más preparados vayáis al examen será mejor. Al fin y al cabo, todo lo que se estudia para la prueba nos va a ser útil para nuestro futuro como letrados.

El examen simplemente evalúa los conocimientos básicos necesarios para el ejercicio de la profesión, pero no lo es todo. Desde mi punto de vista, más allá de las pruebas oficiales o de obtener una buena calificación, lo más importante es la práctica, aprender de otros profesionales, ir a ver juicios y, sobre todo, seguir estudiando. No olvidemos que es una carrera de cambios y estudio constante y que los clientes dejan en nuestras manos sus mayores problemas.

Finalmente, me gustaría dar la enhorabuena a todos los nuevos letrados que, al igual que yo, habéis llegado hasta aquí y mucho ánimo para el futuro, nos queda un largo camino que recorrer. ¡Nos vemos en los tribunales!